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Qué importancia tiene la cadena del frío en las verduras congeladas.

El mantenimiento de la cadena del frío determina la calidad de los productos.

El consumo de verduras congeladas supone una opción sana y equilibrada en cualquier tipo de dieta. Congelados Rivera selecciona los mejores fabricantes de verduras y con los mejores procesos de ultracongelación para mantener las propiedades de los alimentos en perfecto estado desde su recolecta y hasta su mesa.

Una de las claves que determinan la calidad de estos alimentos es el mantenimiento continuo de la cadena del frío, un factor indispensable para que los productos no pierdan sus propiedades y nutrientes. ¡Te explicamos en qué consiste!

El inicio del proceso de ultracongelado

La cadena del frío consiste en el mantenimiento de los productos congelados entre -25ºC y   -18ºC, desde la fase de ultracongelación hasta el momento de su consumo. De esta forma, el producto se mantiene en perfecto estado y conserva el mayor número de nutrientes posible.

El proceso de ultracongelación está compuesto por diferentes etapas que no sólo sirven para conservar en perfecto estado la textura, el sabor, el olor o el color de los alimentos, sino que también evita la proliferación de patógenos, la degradación de los alimentos y el deterioro provocado por microorganismos.

En el caso de las verduras, una vez se recolectan -en su momento óptimo de maduración-, se trasladan a la fábrica, donde se lavan y se escaldan para retirar la tierra. A continuación, se congelan a gran velocidad (a -40ºC). Es importante mantener la temperatura óptima de los alimentos ultracongelados para que la cadena del frío no se vea alterada.

Durante el recorrido del producto, desde su recolección hasta el congelador de tu casa, se debe prestar especial atención al adecuado mantenimiento de la cadena del frío, tanto en los diferentes procesos por los que pase el producto, como en su transporte, a través de vehículos especiales.

Cómo se mantiene la cadena del frío

Es fundamental reducir lo máximo posible el tiempo que transcurre en cada fase para mantener las propiedades y valores nutritivos de las verduras. Si se rompe la cadena del frío, se reinicia el proceso de descomposición frenado previamente. Si se alterase esta cadena del frío, el producto debería consumirse lo antes posible, en ningún caso se debe volver a introducir en el congelador.

Por tanto, saber identificar si se ha roto la cadena del frío de un producto es importante. Existen algunos indicadores de que la cadena del frío se ha visto alterada en un alimento congelado como, por ejemplo: si el producto se encuentra en bloque o pegado, si se muestra escarchado o si está dentro de una caja de cartón húmeda.

Si se alterase esta cadena del frío, el producto debería consumirse lo antes posible.

El consumidor también tiene que respetar y mantener la cadena del frío durante el transporte del producto desde el supermercado hasta su casa. Se deben coger los productos congelados al final de la compra, justo antes de pagar, transportarlos en bolsas isotérmicas y meterlos en el congelador, que tiene que estar a una temperatura óptima, lo antes posible.

En Congelados Rivera, con estas premisas y aplicado a la venta online, disponemos de vehículos especializados con equipos de -20º para que dicha cadena de frio sea lo más eficiente y sus verduras vayan directas a su congelador.

Las verduras congeladas son una pieza clave en la nutrición de las personas, y con el objetivo de fomentar su consumo y concienciar a la sociedad sobre la necesidad de incorporar estos alimentos en la dieta diaria como hábito de vida saludable, la Asociación Española de Fabricantes de Vegetales Congelados (ASEVEC), con su página www.hoyverdurascongeladas.com, permite conocer con profundidad y rigor el mundo de las verduras ultra congeladas. En la página web se ve desde el proceso de fabricación de las verduras congeladas, las zonas españolas donde se recogen las diferentes variedades, consejos de salud y hasta su mejor tratamiento y uso en la cocina para elaborar deliciosos platos.

 

 

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Beneficios del congelado de productos

Origen, calidad de la congelación, proveedores de referencia…nuestra máxima.

¡¡Desde 1979 con vosotros!! En Congelados Rivera nos tomamos muy en serio donde y quien congela nuestros productos.

El proceso de congelación conserva los nutrientes, detiene el proceso natural de degradación y evita el crecimiento de bacterias.

La congelación de los alimentos se ha convertido en la técnica de conservación más usada y efectiva.

Las numerosas ventajas que tienen para la correcta alimentación en este estilo de vida que llevamos en la actualidad tanto para mayores como adultos como niños, hace que tengamos una gran variedad de alimentos congelados idóneos para una dieta equilibrada.

Pero, ¿qué hay que saber de los productos congelados y cómo sacar el máximo partido de ellos?

LO PRIMERO QUE HAY QUE SABER ES QUE:

“CONSERVA LOS NUTRIENTES, DETIENE LA DEGRADACIÓN NATURAL DEL PRODUCTO Y EVITA LAS BACTERIAS”.

Recomendaciones para comprar alimentos congelados:

  1. Comprar únicamente paquetes limpios y sin roturas.
  2. No coger los envases con escarcha, los que se muestren blandos al presionarlos con los dedos o aquellos en los que el producto se encuentre apelmazado. Ello indica que, en algún momento, almacenamiento, transporte, etc., se ha roto la cadena de frío.
  3. Comprobar que el producto está bien etiquetado y que reseña peso, fecha de congelación y de caducidad o consumo preferente, así como normas de almacenamiento y preparación.
  4. Hay que procurar que estos comestibles sean los últimos en ser adquiridos durante sus compras en el supermercado, a fin de que permanezcan el menor tiempo posible a temperatura ambiente.
  5. Observar el glaseo del producto. El glaseo es la capa de agua de protección… depende de las necesidades del producto pero cuanto menos mejor.
  6. Comprar en tiendas especializadas. Los orígenes, la calidad y la orientación profesional os dará muchas satisfacciones.

Ventajas de la congelación:

Seguridad e higiene. La paralización bactericida y de putrefacción del producto es radical. Es su mayor baza.

Frescura. Si se ha mantenido la cadena de frío, en algunos casos mejor que fresco. De su captura en alta mar a los túneles de congelación… en menos de 5 minutos.

Valor nutritivo. Casi todos los nutrientes de los alimentos congelados se mantienen sin pérdida alguna.

Universalidad. Con los avances tecnológicos la mayoría de los alimentos -crudos o ya cocinados- se pueden congelar.

Economía. De los productos congelados se aprovecha todo y eso supone a veces una ventaja. Por ejemplo, cuando se compra pescado fresco se desecha entre el 30 y el 40% de la cantidad comprada.

Todo el año. Cualquier referencia en cualquier momento del año aunque no sea temporada al disponer de una larga fecha de caducidad.

Comodidad. Los alimentos congelados son fáciles de almacenar y vienen preparados para ser cocinados o calentados.

No hay que olvidar que la congelación inmediata de un alimento tras su recolección o captura impide que empiece siquiera a degradarse garantizando además la ausencia de parásitos.

Trucos para congelar en casa

  • Pescado. Teniendo en cuenta que a las tres horas de su captura empiezan ya a aparecer en el pescado sustancias nocivas que pueden provocar reacciones alérgicas e intoxicaciones es recomendable comprar pescado ultracongelado en alta mar en el mismo momento de su captura. Si compra pescado fresco en el mercado consúmalo inmediatamente. Eso sí, no lo congele de nuevo si ya lo había estado antes.
  • Mariscos. Deben congelarse crudos, en bandejas y separados unos de otros. Para descongelarlos es suficiente meterlos en agua hervida con sal durante tres minutos.
  • Verduras y hortalizas. Para congelarlas es necesario lavarlas, quitarle las partes no comestibles, escaldarlas y dejarlas enfriar antes de introducirlas en el congelador. A la hora de descongelar hay que ponerlas directamente a hervir. Las verduras que mejor admiten la congelación son las espinacas, las alcachofas, los guisantes, las coliflores, las zanahorias y las judías verdes.
  • Carne y aves. Si van a congelar piezas enteras se aconseja que se elimine de ellas toda la grasa que pueda así como la piel y los huesos. Si las piezas pesan más de dos kilos conviene trocearlas.
  • Legumbres y frutas. Se prestan bien a la congelación siempre que estén maduras, sean frescas y no tengan picaduras de insectos, moho o manchas. Las legumbres deben escaldarse y dejarse secar. En cuanto a las frutas deben pelarse antes o lavarlas y luego cubrirlas con azúcar o almíbar. Las patatas y las pastas no son aptas para la congelación. Las primeras, se endurecen y las segundas, se ablandan. Tampoco resisten bien la congelación la lechuga y los champiñones.

Si algo hemos aportado…nos quedamos satisfechos.

Disfrutar del congelado pues es unos de los mayores avances de la historia. Sean felices.

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El mantenimiento básico de la campana extractora de humos

Uno de los electrodomésticos mas importante de la cocina, y que a veces, no se le da la importancia necesaria, es la campana extractora, que se encarga de filtrar el humo, las impurezas y los olores que se pueden generar en nuestra cocina. Por ese motivo, acumula grasa y necesitamos realizar un mantenimiento regular para evitar que se deposite y pueda llegar a ser peligrosa.

Las campanas extractoras tienen un potente ventilador que aspira el aire a través de uno o varios filtros, que acumulan las impurezas  y limpian el aire. Tenemos que eliminar  esa grasa que se deposita en los filtros regularmente por limpieza e higiene, ya que puede llegar a gotear. También por sentido práctico, porque un filtro sucio impide que el extractor cumpla correctamente su función y sobre todo, por seguridad, ya que puede suponer riesgo de incendio. Es aconsejable llevar  a cabo una limpieza en profundo de la campana extractora cada tres meses. Recordad poneros guantes siempre, ya que algunos de los productos pueden ser dañinos con la piel.

Limpiar la campana extractora puede resultar un engorro. Pero cuanto más tiempo dediquemos a su mantenimiento, más larga será la vida de nuestro electrodoméstico:

– Semanalmente podemos sumergir los filtros en una mezcla con agua y jabón durante unas horas. Solo tendremos que aclararlos con agua y secarlos bien antes de volver a colocarlos. De esta forma nos evitaríamos llegar al extremo de, tras mucho tiempo sin limpiarlos, utilizar productos fuertes y tener que frotar.

– Antes de proceder a la limpieza, ponemos a hervir agua con zumo de limón con la campana encendida. De esta manera, el vapor mezclado con el limón conseguirá que la grasa se reblandezca y resulte más fácil de limpiar.

– Acto seguido, tendríamos que desconectar la campana extractora desenchufándola para poder limpiar con seguridad. Sacamos las rejillas y las rociamos con un producto quita grasas, dejándolo actuar durante unos minutos.  Mientras, limpiamos el interior de la campana con una bayeta con quita grasas o jabón para limpiar los platos. Tendremos que tener mucho cuidado con no mojar el motor.

– Podemos frotar las rejillas con un cepillo, retiramos los restos de impurezas y del quita grasas con agua caliente, enjuagando bien y las secamos. Solo tenemos que volver a colocar las rejillas y tendremos la campana extractora limpia.

Existen filtros metálicos que se pueden meter en el lavavajillas, pero siempre tendremos que consultar las instrucciones del fabricante para comprobar que podemos realizar este paso.